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SONORIDAD:  El martillo

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marillos

El martillo es el tercer, y último, elemento que contribuye al sonido del piano. Su función es la de percutir la cuerda y generar el sonido, modulándolo, además, en su intensidad y timbre.

En los primeros pianos el martillo estaba construido a base de un núcleo de madera recubierto de varias capas de piel de distintas durezas. La dureza de las pieles era progresiva desde el interior (pieles duras tipo cuero) al exterior (pieles finas y delicadas).


Actualmente, el martillo es de lana prensada montada sobre un núcleo de madera. Para el proceso de fabricación se trabaja con una prensa especial, en caliente, y con una cierta cantidad de apresto para ligar las fibras de lana.

Los martillos del piano tienen una gran responsabilidad en la calidad tímbrica del piano. La lana con la que están fabricados tiene una forma y una textura que determinan cómo es el impacto del martillo a la cuerda. Un martillo blando, por ejemplo, está más tiempo en contacto contra la cuerda después del impacto que un martillo duro que rebota más ágilmente. Esto hace variar mucho la producción de armónicos por parte de la cuerda y, en definitiva, la brillantez del sonido.

También aquí se requiere de una gran habilidad humana para conseguir la mejor sonoridad. Este es el trabajo del armonizador, así es como se denomina el oficio de la persona encargada de trabajar los martillos. El trabajo consiste en ir modificando la textura del martillo para conseguir la sonoridad deseada. Un buen "armonizador" de pianos puede conseguir dar a cada piano su óptima calidad de sonido corrigiendo la textura y forma del martillo, y teniendo en cuenta, no solamente el piano propiamente, sino tambien el lugar donde está ubicado. La calidad de la lana, su textura y forma son determinantes para la buena sonoridad del piano.

harmonizacion
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