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Situado dentro de la báscula se encuentra la piaza clave del mecanismo, que es la que realmente vincula la tecla con el martillo: el escape.
El escape está unido a la trayectoria ascendente de la báscula. La punta del escape empuja el martillo por su "nuez" (2) hasta que el martillo se encuentra a unos 2 -3 mm. de la cuerda. En este momento, el escape se retira (escapa) de la nuez y deja de empujar el martillo. El martillo continua su trayectoria por inércia.
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Después del impacto del martillo a la cuerda, el mecanismo se encarga de controlar la caida del martillo. Básicamente se pueden producir tres tipos de situaciones:
Ataque normal. Cuando el pianista abandona la tecla después del ataque. El martillo rebota de la cuerda y cae a su posición de descanso.
Ataque normal manteniendo la tecla hundida bajo la presión del dedo. En este caso el martillo rebota pero queda retenido por el atrape (8). Al mismo tiempo, el martillo en su caida ha hecho bajar la palanca del doble escape (4) compromiendo su muelle. En esta posición, cuando el pianista afloja la presión sobre la tecla, el martillo, al quedar liberado del atrape, en lugar de caer, no solamente queda suspendido sino que rebota ligeramente hacia arriba, empujado por la fuerza del muelle. Esto resuelve eficazmente todos los problemas de repeticiones rápidas, trinos, etc.
Ataque en pianísimo manteniendo la tecla hundida. El martillo que retenido por la palanca del doble escape, preparado para nuevas repeticiones.
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